logo twMarcos H. De la Morena 

Parece que al nuevo inquilino de la Casa Blanca no le gusta perder el tiempo. La misma noche de ayer hizo pública la aprobación de una nueva medida para vetar la entrada de los refugiados de guerra en Estados Unidos. Además, se ha tenido en cuenta la situación en Siria, por lo que el presidente ha suspendido temporalmente la acogida de inmigrantes de cualquier nacionalidad, mientras que el programa de prestación de servicio a sirios ha quedado interrumpido de forma indefinida, debido, según Trump, al alto índice de peligrosidad que traen consigo los expatriados del país que gobierna en este momento Bashar al-Asad.

En especial, esta iniciativa legislativa titulada “proteger la nación de la entrada de terroristas extranjeros en EEUU” suspende de facto la entrada de todos los refugiados de Siria hasta que la firma del propio presidente determine que “su entrada no irá en detrimento de todo el país.” Además, deja en suspenso durante 120 días el programa general de acogida de expatriados de cualquier nacionalidad.

Por tanto, a la vista de estos acuerdos, el veto a la entrada de refugiados (principalmente de religión musulmana) es un hecho. La justificación del hombre fuerte de Estados Unidos ha sido la siguiente “esta orden servirá para mantener fuera de EEUU a los terroristas radicales islámicos”. Sin embargo, lo que no ha tenido en cuenta es que también afectara a millones de ciudadanos de varios países, ya que no podrá tener acceso ninguna persona proveniente de un país musulmán (aunque sea como turista) a no ser que pase una serie de requisitos mínimos y exigencias que aún no han sido revelados por el ejecutivo americano.

Los números

Si traducimos esta nueva ley a datos fríos, los EUA acogían hasta el momento 110.000 personas en condición de expatriados, mientras que una vez que se levante el veto genérico solo podrán  entrar unos 50.000 al año, menos de la mitad. De los 85.000 admitidos en 2016, el 75% fueron mujeres y niños, según los datos del Departamento de Estado de la corporación Obama.

El detalle

Justo antes de firmar la orden, Trump ha querido dirigir unas palabras al mundo, en intención de justificar esta decisión: “Nunca olvidaremos las lecciones del 11-S”. Sin embargo, esta afirmación resulta algo incongruente, ya que los terroristas del World Trade Center eran originarios de Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes y El Líbano, países que por el momento no quedan bajo el veto de la nueva ley.


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