logo tw Álvaro Moreno

  • El «no» hacía el presidente en funciones parece consolidarse y el próximo paso será intentar combinar a Ciudadanos y a Podemos en una alternativa a Rajoy factible
  • Albert Rivera ya ha dicho públicamente que no apoyará la propuesta del líder socialista, que según él, esta anteponiendo el sillón a España

El PSOE, tras rechazar a Rajoy como candidato en la pasada investidura, tiene este 1 de octubre una de sus citas más importantes. Todo el país posará su mirada sobre el comité federal del partido socialista, donde supuestamente, se podría haber inclinado la balanza hacia la abstención. Sin embargo, todo parece indicar que Pedro Sánchez llevará una propuesta a este evento muy distinta. El dirigente pretende declarar públicamente sus intenciones de lograr  liderar un gobierno alternativo al PP.

El camino que parece querer seguir el dirigente del PSOE es crear una coalición en la que coincidan el grupo Unidos Podemos y Ciudadanos. Con esta complicada fórmula de gobierno Sánchez quiere conseguir llegar a la Moncloa como ya intentó el pasado 20D con la misma estrategia.

En esas circunstancias tenía un acuerdo con los naranjas al que intentó adherir al grupo de Pablo Iglesias. Las diferencias entre el partido de centro y el de izquierda resultaron irreconciliables y por ello, pese a que hubo reuniones, no se llegó a ningún compromiso y tuvieron que llegar las segundas elecciones.

En esta ocasión las distancias que impidieron el pacto parecen haberse hecho más grandes. Las indirectas, la pullas y los encontronazos dialecticos entre los miembros de los dos grupos están a la orden del día. Desde Unidos Podemos la frase «marca blanca del PP» se ha popularizado cada vez que sale el nombre de Albert Rivera o su partido y por contrapartida los naranjas no dejan de atacar a sus rivales calificándolos como populistas.

De hecho, ambos han afirmado que es imposible un gobierno de la mano entre ambos porque sus proyectos son opuestos. El último en remarcar esto ha sido Albert Rivera que ha dicho hoy mismo en Twitter que «Un gobierno de 85 escaños, con división interna, dependiente de 44 partidos, es inviable. Ningún político debería anteponer su silla a España».

En este mensaje no solo ha anunciado que bajo ningún concepto formará parte de esta alternativa, sino que ha acusado a Pedro Sánchez de solo importarle  llegar a la presidencia.

Dentro del propio PSOE no se ve del todo clara esta posibilidad. En el comité habrá muchas voces favorables a un entendimiento con los populares. Muchos barones socialistas ya han hecho pública su posición de dejar gobernar a Rajoy y por ello, uno de los objetivos de Pedro Sánchez en la reunión será conseguir que sus críticos expongan claramente que su propuesta es el apoyo indirecto al PP.

Pese a que la situación parece clara, las elecciones vascas y gallegas decidirán la posición de muchos representantes del PSOE que están esperando que estas sucedan para hacer balance.