logo twDiana Fernández

Chema Coloma dirige con acierto una obra profundamente realista que cuestiona los valores sociales. ´La estética de las cosas’, en el teatro Nueve Norte, recoge una verdadera crítica a la superficialidad de la sociedad moderna. Un museo en la hora de cierre se convierte en el punto de inflexión en la vida de César, un vigilante con aparentes carencias estéticas y sociales interpretado por David Blanka. El actor evoluciona en el registro dentro de la pieza sin abandonar la esencia de su personaje, un guarda jurado inseguro y peculiar. Conocer a Lucía supone para César evolucionar y lo consigue hasta convertirlo en un sex symbol acorde con las exigencias de la sociedad consumista satisfaciendo las metas de su novia a través de la manipulación.

Y como de parejas va la historia, Maya Reyes interpretando a Laura y Chema Coloma a Raúl, representan una exhibición constante de chulería y seguridad para enfrentar al espectador a las dos versiones. La sencilla puesta en escena responde de forma adecuada a la obra siendo suficiente para una trama que apenas obliga a centrarse en el escenario. A pesar de la explotación del argumento de forma notable, dado que responde a un tópico, el margen de tiempo en el desarrollo podría haber sido más minoritario.

El objetivo de la pieza como crítica social culmina con el monólogo de Irene Rubio. En este, repasa verdades poniendo al servicio de los asistentes al teatro, una descripción realmente acertada devorando el escenario enfrentando al espectador consigo mismo y sus prejuicios.

David Blanka, que gobierna en todo momento el escenario, se ve sumergido en una historia de amor de película hasta que la realidad le da de bruces y es entonces cuando puede responderse a sí mismo si la estética da la felicidad.