• Se produce un tiroteo durante el movimiento contra la violencia policial hacia los ciudadanos afroamericanos en Dallas, Texas (EEUU)

  • Acaba con la vida de 5 oficiales de policía y otros 7 quedaron heridos

Los hechos transcurrían cuando la manifestación que protestaban por la muerte de dos ciudadanos afroamericanos a manos de la policía, con más de 800 personas, cruzaba la esquina de Lamar Street con Elm Street. A las 20:58 se produjeron los primeros disparos procedentes del Centro College, lugar en el que se atrincheró el sospechoso, en la segunda planta del edificio.

Tras la muerte de los agentes a causas de los disparos recibidos del rifle semiautomático del francotirador, se iniciaron las negociaciones con el sospechoso, quien se negaba a salir del colegio. Por lo que tras tres horas de negociación el alcalde de la policía de Dallas, Mike Brown, decide enviar al edificio un robot que se emplea para desactivar bombas al que se adhirió un explosivo plástico C4, para producir una explosión controlada y poder acabar con el asesino y así fue cuando el alcalde comunicó su muerte a las 23:45 del mismo jueves, además de la detención de 3 sospechosos que poseían armas en el momento de los disparos.

El cadáver fue identificado como Micah Xavier Johnson, un soldado del ejército  estadounidense que participó en Afganistán entre noviembre de 2013 y julio de 2014, más tarde fue destinado a la reserva (lugar donde se encuentran los militares inactivos). Fue expulsado del ejército en abril de 2015 con una distinción no honorable. De esta manera regresó a Dallas donde empezó a interesarse por las organizaciones y grupos afroamericanas a los que gente blanca e incluso policía había abusado de poder en su contra. Por tanto los hechos transcurridos el jueves habían sido perpetrados con el objetivo “de matar a personas blancas, especialmente, agentes blancos”.

En el lugar de la explosión Johnson dejó un mensaje cifrado con su propia sangre, las investigaciones policiales parece llevarles a la sospecha de que Johnson tenía un objetivo mucho más ambicioso que el tiroteo, ya que en su casa encontraron detonadores, materiales explosivos, chalecos antibalas y fusiles, además de un diario con tácticas militares para perpetrar una masacre aún mayor.

Además, informes policiales advierten la existencia de un segundo francotirador debido a la reconstrucción de los disparos, de esta forma el segundo tirador se situaría en un punto elevado del Bank Central.

Por su parte el actual presidente de EEUU, Barak Obama extremadamente sensible a los abusos policiales, ha sido firme en su condena por lo ocurrido, calificándolo de “atroz, calculado y deleznable”. De esta forma cancela su viaje a Sevilla adelantando su visita a la base militar norteamericana en Rota y sus reuniones en Madrid para llegar a principios de la semana que viene a la capital de Texas, donde dará un discurso en memoria de las víctimas.

La tragedia en Dallas abre aún más la brecha racial en EEUU, lo que supone un recrudecimiento en la lucha por la eliminación de la discriminación a pesar de los avances legislativos que se llevaron a cabo en la década de los 60. Actualmente siguen habiendo tensiones raciales que añadido al control de armas y la incitación a la violencia. Se produce un aumento de crímenes llegando a la una cifra de 509 personas, de las cuales 123 eran afroamericanos muertos a manos de la policía en un año, cifra que duplica el tamaño de la población afroamericana, con una representación de 12% de la población.