Siete años después de la última catástrofe, en el pueblo de Aquila, en las localidades de Amatrice y Accumoli, un terremoto de 6,2 en la escala de Richter destruyó todo lo que se ponía a su paso.

El reloj de la torre de la iglesia se paró a las tres y media de la madrugada, el momento en el que comenzó todo. El terremoto que tuvo como epicentro Amatrice se ensañó con los habitantes de esa localidad de la región del Lacio.

De momento, se cuentan 247 fallecidos, entre los que se incluye una ciudadana española, según ha confirmado el Ministerio de Asuntos Exteriores, hace unos minutos.

La cifra de fallecidos todavía no es definitiva, ya que aún hay muchos desaparecidos entre los escombros que no han sido rescatados todavía, y no se sabe si están con vida o no.

A escasos 150 kilómetros de Roma, la capital de Italia, rápidamente se improvisó un hospital de las escasas calles que no sufrieron desperfectos con los devastadores efectos del cataclismo.

A cada momento que pasaba, se iban contando más fallecidos, y se hacían entre todos los bomberos y los ciudadanos voluntarios que se desplazaron desde todas partes del país, el rescate de todos los desaparecidos.

Los voluntarios que se desplazaron a Amatrice se cuentan por cientos, e incluso los propios vecinos de la localidad del centro del Italia se han unido a las tareas de rescate para ayudar en todo lo posible.

Las reacciones a este desastre no se hicieron esperar. El primer ministro italiano, Mateo Renzi, mandó sus condolencias a los pueblos afectados y dejó claro que los afectados recibirían del pueblo italiano toda la ayuda que fuese necesaria. El Papa Francisco fue una de las primeras personalidades que quiso mandar su pésame y todo su apoyo al pueblo de Amatrice, que ha sido afectado de una manera brutal por este terremoto.

La Unión Europea quiso mandar, en primer lugar, tu total apoyo al país italiano para que superen esta tragedia cuanto antes, y puso a su disposición todos los recursos disponibles para ayudar con la reconstrucción de las localidades afectadas.

Después del terremoto de Aquila, en 2007, todo el mundo quería que no se volviese a repetir algo así. Sin embargo, la vida ha vuelto a dar a Italia un nuevo revés que ha acabado con la vida de casi 300 personas.

Ciudades destruidas, personas desaparecidas entre los cascotes de los edificios que se han venido abajo… Los daños tanto estructurales como personales han sido enormes para Italia, en general, y Amatrice y Accumoli en particular.

El asunto prioritario a partir de este momento es la reconstrucción de las zonas afectadas, la recuperación de los desaparecidos de los edificios derrumbados y una importante inyección económica a las zonas que han sido devastadas, muy necesitadas.

Los posibles ingresos económicos que reciban serán fundamentales para avanzar en el progreso y recuperación de la región del Lacio, y de los pueblos afectados, más en concreto.