logo twMarcos H. De la Morena 

Moncloa ha vivido este mediodía uno de los momentos más tensos de los últimos años, al acoger la reunión clave entre el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y su apoyo en el poder, Albert Rivera. La trascendencia de este encuentro se basa en la petición expresa del líder de Ciudadanos de que se aplique de inmediato el artículo 155 de la Constitución, el cual suspendería de facto la autonomía catalana.

Sin embargo, la respuesta de Rajoy ha sido clara: ha rechazado su entrada en vigor, al menos de momento. La aplicación de esta norma provocaría un desgobierno regional en Cataluña, y las instituciones pasarían a manos del Gobierno central, las cuales probablemente ocuparían cargos militares. Aun no se conoce el porqué de la negativa del jefe del ejecutivo español, aunque fuentes internas aseguran que prefiere “tratar la situación con cautela”.

El objetivo de Rivera, según ha comunicado, es “restablecer el orden y hacer cumplir la ley”, por lo que ha dicho que el 155 es absolutamente necesario. Según él, ya no queda tiempo para impedir la declaración de independencia que muy posiblemente se realice en el Parlament el día 10.

El gran problema a la hora de aplicar el artículo constitucional se encuentra en que no existe una serie de acciones clave en el procedimiento. Es decir, el texto menciona que el Estado podrá “aplicar las medidas necesarias” para el cumplimiento de la ley, pero no explicita cuales han de ser esas medidas. En ese sentido, Rivera ha insistido a Rajoy que, gracias a esa libre interpretación del documento, se podría “garantizar la seguridad en Cataluña” y convocar además elecciones autonómicas para cesar a Puigdemont de su cargo, en caso de que los ciudadanos así lo quieran.