logo twMarcos H. De la Morena 

El veto migratorio del Gobierno de Donald Trump también tendrá consecuencias hacia el exterior del país. El ejecutivo estadounidense ha anunciado hoy que el próximo 30 de julio entrará en vigor la nueva prohibición de viajes turísticos a Corea del Norte por parte de ciudadanos americanos.

Esta nueva normativa tiene sus raíces en el fallecimiento del estudiante Otto Warmbier, quien viajó a los dominios de King Jong Un como turista, y fue detenido por la policía coreana tras intentar esconder un cartel propagandístico del país para llevárselo de vuelta a EEUU. Al parecer, lo sustrajo del hotel donde se alojaba hasta terminar sus vacaciones. Tras esto, Warmbier fue condenado a 15 años de trabajos forzados, aunque más tarde fue liberado en estado vegetativo sin explicación ninguna por parte de las autoridades coreanas. Las secuelas del coma acabarían produciendo su muerte 6 meses después, con 22 años.

Previsiblemente, y según informan algunas de las agencias de viajes más prestigiosas de Corea, el pasaporte americano carecerá de validez en cualquier viaje que se produzca al país asiático. Sin embargo, esta norma podría tener sus excepciones, como los viajes diplomáticos o los negocios puntuales.

Estas agencias han sido las primeras impulsoras de la decisión del presidente norteamericano, ya que las detenciones del régimen norcoreano suelen ser habituales, para usar a los ciudadanos estadounidenses como simples monedas de cambio. De todas formas, este veto no llegaría a ser totalmente excluyente, ya que Corea del Norte expide sus visados por separado y no tiene en cuenta los pasaportes de los extranjeros, por lo que no existirá un control absoluto del acceso al país, ni de las nacionalidades de los turistas.


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