logo twDiana Fernández

El asunto de las supuestas influencias rusas durante la campaña de Trump sigue dando que hablar. Hoy, el magnate republicano, ha destituido al director del FBI, James Comey, que dirigía la investigación sobre las relaciones entre el Kremlin y el triunfo de Donald Trump.

La destitución se ha llevado a cabo porque Comey habría mentido en su declaración ante el Comité Judicial del Senado en lo respectivo a los correos de Hillary Clinton. Mientras el director del FBI hacía su declaración, la Casa Blanca, estaba redactando su carta de despedido. Una de las portavoces oficiales, Sarah Sanders, justificó en la cadena Fox, que «no hay nada ahi. Es tiempo de enfocarse en las cosas que interesan a los americanos». 

El hecho de que Trump haya fulminado a una de las personas más relevantes en la investigación sobre sus vínculos con Rusia ha desatado una tormenta política. El senador demócrata, Bob Casey,  ha calificado de nixoniana la decisión, en referencia a la llamada Masacre del Sábado Noche de 1973, cuando el entonces presidente, Richard Nixon, destituyó al fiscal especial del caso Watergate, trama de espionaje a la oposición por la que tuvo que dimitir de la presidencia en menos de nueve meses.

La semana pasada Comey tuvo que declarar en el Senado y fue entonces cuando reconoció que había reabierto la investigación de los correos de Hillary, porque apenas a unos días de la campaña le habían llegado miles de emails al ordenador del ex congresista demócrata Anthony Weiner. La esposa de este, Huma Abein, es confidente de Clinton. Abein habría reenviado esos correos a su marido, de los cuales doce tenían información clasificada. Comey justificó la reapertura del caso apuntando que de “haber ocultado la reapertura de las pesquisas habría sido catastrófico y hubiera acabado con el FBI».

Comey fue nombrado hace tres años por Obama y su mandato expiraba en 2023. A día de hoy es considerado uno de los mayores traidores para los demócratas. Clinton le acusa como uno de los principales culpables de no haber llegado a la Casa Blanca.

Ahora queda a cargo del FBI el adjunto a espera de que Trump encuentre un sustituto. El prediente de EEUU ha apuntado que «el FBI es una de las instituciones más valoradas y respetadas de nuestra nación y hoy es un un nuevo comienzo».

 

Una copia de la carta de destitución que le envió Trump a Comey.