Donald Trump se apunta un tanto, uno de los más importantes de su campaña. La orden ejecutiva que activa el veto migratorio ha sido aceptado por el Tribunal Supremo. Esto implica que los ciudadanos de Irán, Libia, Siria, Somalia, Yemen y Sudán que «carezcan de una relación de buena fe con una persona o entidad de EEUU» no podrán acceder al país.

Con este paso adelante en su legislatura, Trump pretende «proteger a la nación de la entrada de terroristas extranjeros» tal y como aseguró en campaña. “Es una clara victoria de nuestra seguridad nacional. Como presidente no puedo autorizar la entrada de quienes nos quieren hacer daño”, ha asegurado el presidente de EE.UU.

El alto tribunal ha apuntado que el veto «no podrá ser impuesto contra los nacionales extranjeros que declaren una relación de buena fe con una persona o entidad en los EE.UU», no obstante, «la relación debe ser formal y documentada» como es el caso de los visados o los estudiantes residentes.

Esta medida fue rechazada casi completamente desde que fue propuesta por Donald Trump y tampoco triunfó en las cortes pero la Casa Blanca optó por suavizar la propuesta e intentó separarlo lo máximo posible del tema religioso para provocar menos enfrentamientos. Los tribunales calificaron su primera propuesta como islamófoba.

Los países mencionados por Trump son según su Gobierno, «proclives al terror» por lo que el Tribunal Constitucional ha entendido la cuestión y considera prioritaria la seguridad nacional sobre el veto. Tres de los cuatro jueces encargados de valorar la cuestión consideran que el veto tendría que haberse impuesto de forma completa y no parcialmente.