Benoît Hamon, exministro de educación y líder del ala más a la izquierda del partido socialista francés se ha impuesto en la primera vuelta de las primarias celebradas el pasado domingo con un 36% de los votos. Su principal contendiente, el ex primer ministro Manuel Valls ha tenido que conformarse con 5 puntos menos, quedándose en un 31%.

Aun con este revés, Valls podría tener opción de revertir estos números, ya que aún debe celebrarse una segunda vuelta el 29 de enero, en la que solo participarán los dos más votados. Conocedor de esta situación, y de sus opciones, el ex primer ministro lanzó durante la noche de ayer el primer ataque a su rival: “Empieza una nueva campaña, y ante vosotros se presenta una elección muy clara: entre la derrota garantizada y la victoria posible, entre promesas irrealizables imposibles de financiar y promesas creíbles”.

Sin embargo, Arnaud Monterbourg (también de la facción izquierdista del partido), quien quedó en el tercer escalón en votos el pasado domingo con un 18%, ha anunciado que apoyará a Hamon durante la segunda vuelta por tanto la derrota de Valls parece casi inevitable.

Un discurso de cambio

Redefinir el concepto de trabajo, una nueva reforma laboral progresista y la propuesta de una renta básica universal son los avales con los que Hamon ha logrado atraer a una gran parte del electorado joven, y también a muchos votantes desencantados con la situación actual del país, principalmente en materia laboral.

El claro vencedor de esta primera vuelta ha hablado a sus seguidores desde su sede principal de campaña (en un barco sobre el rio Sena): “Habéis enviado un claro mensaje de esperanza y renovación”. El exministro ha remarcado que su victoria significa el inicio de una reconstrucción de la izquierda francesa. “Los electores de izquierda han votado por convicción y no por resignación”, ha asegurado el candidato socialista.

Regeneración o fractura

El partido socialista francés se encuentra en una situación política complicada, desgastado por el mandato de François Hollande, quien ha desmotivado a la gran parte del electorado socialista, y roto internamente por una multitud de corrientes totalmente distintas entre si. La deriva liberal del presidente Hollande ha sido la principal causa de que aparecieran todas estas nuevas vertientes socialistas, y como consecuencia, cada uno de sus líderes, apodados ‘rebeldes’.

Aquí se podría encontrar una de las razones de la victoria de Hamon sobre el resto de sus competidores. Mientras todos ellos planteaban alzarse para cambiar el partido según su corriente ideológica, el exministro de educación ha llevado por bandera la regeneración interna del partido, y no su fractura en diferentes facciones. Gracias a ello, ha logrado una gran cantidad de apoyos dentro de los socialistas, y también de cara al electorado como los números han dejado a la vista.


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