Este nuevo ‘restobar’ con un toque indie lleva sonando con mucha fuerza por las calles de Madrid desde que decidió abrir sus puertas hace un par de años. A partir de entonces, se han convertido en uno de los rincones gastronómico de referencia en la capital. El director de restauración Juan Castillo presenta una oferta gastronómica cosmopolita, apta para todos los gustos, y creativa donde se mezclan la cocina tradicional con las propuestas más internacionales. Sus chips de berenjena, el tataki de atún con perlas de wasabi, las croquetas de ibérico, y su ‘hamburguesa suprem’ conforman las estrellas de una carta plagada de innovacion.

Su oferta es internacional y variada, enfocada desde el primer momento para compartir. Por ejemplo, entre los entrantes, llamados ‘Quien parte y reparte se lleva la mejor parte’, conviene, según la propia recomendación del chef, probar los rollitos de pollo y mango, salsa de pepino y menta o las berenjenas crujientes con miel aromática. Todos ellos rondan un asequible precio de entre 4 y 7 euros.

Entrando en el terreno vitivinícola, cerca de una veintena de grandes caldos componen su bodega, entre los que destacan riberas como el Arzuaga Crianza, riojas, campos de Borja o Finca Romaila, de Campos de Castilla.

Por otro lado, la arquitectura e interiorismo lo firma ‘Requena y Plaza’ ha sido la encargada de darle color y tacto. Una barra de estilo sushi rodeada de pizarras recibe a un cliente que se introduce en una atmósfera en la que miles de recortes de papel de periódico decoran sus paredes, lámparas de mimbre cuelgan de su techo, las sillas son de acero pintadas de colores y las mesas y barras, de madera sin tratar.