Pedro Sánchez propondrá una reforma de la Constitución que elimine los aforamientos. Esto puede ser efectivo en 60 días si los grupos parlamentarios alcanzan un acuerdo, lo que se presume difícil. Esta propuesta no incluye aforamiento a los jueces ni al Rey emérito, tampoco a los diputados autonómicos ni miembros de Gobiernos regionales porque están acogidos a sus estatutos de autonomía.

El presidente del Gobierno ha apuntado que “el reto es que los ciudadanos vuelvan a creer en la política”. La supresión de los aforamientos afectaría a los cargos públicos y a aquellos supuestos delitos que no cometieran en el ejercicio de su cargo, lo cual supone “un privilegio”.  Según datos del Consejo General del Poder Judicial España cuenta actualmente con 250.000 aforados. Esto supone que no son investigados por los tribunales ordinarios sino por audiencias provinciales, tribunales superiores de justicia o por el Tribunal Supremo.

Esta reforma exige una mayoría absoluta en el Senado y dos tercios en el Congreso por lo que el PP es necesario para que esta reforma se haga efectiva. Con esta propuesta Sánchez hace presión en el líder popular, Pablo Casado, puesto que ha aprovechado el aforamiento para que el caso de su master sea tratado en el Tribunal Supremo.

Pedro Sánchez ha anunciado esta propuesta en un acto en Casa América al que han acudido los ejecutivos del IBEX 35 y representantes del mundo de la cultura. El presidente del Gobierno ha asegurado que “nuestro país no podía aguantar dos años más de ese bloqueo. España vivía una paralización generalizada. Necesitamos un país donde a los jóvenes no se les obligue a hacer las maletas para irse. Quienes pagaron la crisis son ahora los que no perciben la recuperación en sus bolsillos”.