Pedro Sánchez ya ha manifestado su apoyo a la ministra de Justicia después de que saltase el escándalo de su relación con el comisario de las cloacas del Estado, José Manuel Villarejo. Desde Nueva York, el presidente del Gobierno ha asegurado que su ejecutivo “no tiene hipotecas y tiene un mandato claro que es limpiar la corrupción”. El dirigente admitió ayer en una charla informal con periodistas que está siendo sometido a mucha presión pero que sigue firme a su apoyo a Dolores Delgado.

No aceptamos chantajes de nadie, no nos va a marcar la agenda política un corrupto”, esta ha sido la respuesta tras se preguntado en una rueda de prensa de la ONU si la ministra de Justicia va a dimitir. La ministra de Justicia se encuentra entre la espada y la pared después de los audios publicados por Moncloa.com que revelan una conversación con Villarejo en la que llama “maricón” al ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska.  Esto se da en una comida capitaneada por Miguel Ángel Fernández Chico, entonces director adjunto operativo de la Policía en el restaurante Rianxo. Sucedió en octubre de 2009.

El presidente aprovechó la ocasión para asegurar su intención de agotar la legislatura mientras consiga el apoyo parlamentario necesario para sacar adelante las iniciativas: “Cuando tienes la oportunidad de hacer reformas para la gente, luchar contra la pobreza infantil, hacer cambios en la reforma laboral, igualdad, yo pienso, sí, voy a seguir hasta 2020”.