• Dos goles de James Rodríguez y uno de Varane, de cabeza, ayudaron al conjunto de Zidane a batir a su rival
  • El Sevilla de Sampaoli, no pudo con el Real Madrid y tuvo polémica con el árbitro del partido, Mateu Lahoz

El Real Madrid llegaba al Santiago Bernabéu con la vitola de campeón del mundo y con el registro de 37 partidos consecutivos sin perder, con el reto de seguir ampliando ese récord y dejar sentenciada la ida de los octavos de Copa.

Enfrente tenía a un Sevilla, que, por sorpresa, alineó a Ganso en el once inicial, con la esperanza de que las bajas del equipo blanco les pasase factura y, de ahí, poder sacar algo positivo para el partido de vuelta, en el Sánchez Pizjuan.

Sin embargo, las oportunidades que tuvo el equipo de Sampaoli no fueron aprovechadas, y eso ante el Real Madrid, se suele pagar. En el minuto 10, el conjunto blanco abrió el marcador gracias a un gol de James Rodríguez.

Después de un fallo de la defensa hispalense, el mediocampista colombiano se abrió hueco entre la maraña de jugadores, y con un disparo ajustado, batió a Sergio Rico y puso el 1-0 en el electrónico del coliseo madridista.

Apenas veinte minutos después, en el 29′, un saque de esquina fue rematado de forma impecable por Raphael Varane, que fue el encargado de poner tierra de por medio con el Sevilla, que no era capaz de poner contra las cuerdas a su rival.

Más tarde, al filo del descanso, un empujón a Luka Modric propició que Mateu Lahoz pitara penalti y causara la polémica del encuentro, ya que al parecer, el empujón fue realizado por un jugador del Real Madrid.

Sea como fuere, el penalti se ejecutó y mediante una maniobra de James Rodríguez, que además hizo doblete en este partido, reivindicándose ante su entrenador, Zinedine Zidane, se anotó el 3-0 definitivo.

Con esta victoria, y tan abultado resultado, el Real Madrid deja prácticamente sentenciados los octavos de final de la Copa del Rey, y suma ya 38 partidos sin caer derrotado, ampliando su buena racha.