logo twÁlex Martín

El Real Madrid ha tenido que recurrir a la fe y a los jugadores menos habituales, como Isco y el delantero Álvaro Morata, para vencer al Villareal de Fran Escribá por dos goles a tres, teniendo que remontar dos goles de desventaja al equipo amarillo, que ha sufrido la baja por lesión de su portero titular, Sergio Asenjo.

El equipo madridista, en un encuentro en el que estuvo lejos de su mejor nivel, ha logrado conservar el liderato de la Liga Santander, a pesar de la presión de equipos como el F.C. Barcelona o el Sevilla F.C, que se han llegado a poner en la primera posición de la clasificación general de la competición de la regularidad.

Una primera parte con la tormenta contenida

Los primeros 45 minutos tuvieron el dominio del Villareal como tónica habitual en el terreno de juego del Estadio de la Cerámica, mientras que el equipo dirigido por Zinedine Zidane aprovechaba cualquier oportunidad que tenía a su alcance para salir al contraataque a toda velocidad, siendo la única opción posible para el Real Madrid, bastante cuestionado.

El Villareal deja escapar un partido que tenía ganado

A la vuelta de los vestuarios, es cuando se desata la locura, tanto en el marcador como en el campo. A los pocos minutos del comienzo de la segunda parte, el Villareal se adelanta a través de Manu Trigueros, que bate a Keylor Navas con un buen remate.

El segundo tanto del equipo dirigido por Fran Escribá llegaría a través de un fallo en los pases del Real Madrid y la mala defensa. El no cubrir bien a Cedric Bakambu por parte de los jugadores de la zaga madridista fue una factura muy alta que pagar para los pupilos de Zidane, que veían como se les escapaba el partido, y el liderato.

La fe y la épica, un pilar básico en el Real Madrid

Sin embargo, nunca hay que dejar de contar con el Real Madrid. Una buena jugada de equipo, llegando casi al ecuador de la segunda parte, culmina en un centro de Dani Carvajal que remata el extremo galés Gareth Bale para batir a Andrés Fernández, que sustituyó a Sergio Asenjo, lesionado, y poner el 2-1 en el marcador.

El estallido de rabia y frustración, tanto de los jugadores amarillos como de su afición, llegó en el 2-2. Un penalti por mano de Bruno hizo estallar al Villareal, que finalmente tuvo a su entrenador, Fran Escribá expulsado, y Cristiano Ronaldo marcando el gol del empate, echando todos los esfuerzos del equipo de Castellón por tierra.

Finalmente, a falta de menos de diez minutos del final del partido, los menos habituales del Real Madrid, entre los que se incluyen Isco y Morata, que termina con un centro del lateral Marcelo para que remate a la red el madrileño, y el Madrid salve por los pelos el liderato de la Liga Santander.