Jordi Pujol Ferrusola ha sido sancionado por trapichear de forma permanente las tarjetas de teléfono de otros presos para su propio beneficio. Después de que le comunicara el castigo, el hijo mayor del ex-presidente de la Generalitat no ha recurrido la sanción, que durará 60 días.

No ha sido la primera vez que Pujol Ferrusola ha sido sorprendido manipulando los códigos telefónicos de otros reclusos. El pasado 7 de agosto, fue descubierto hablando por teléfono en otras plantas del módulo de la cárcel de Soto del Real en la que se encuentra, a pesar de que él reside en la primera.

Uno de los compañeros de celda de Pujol Ferrusola ha reconocido que “discrepaba en muchos aspectos” con él, sin embargo, Pujol le coaccionaba, por ejemplo, cuando veían la televisión, “cuando aparecían informaciones relativas a España”. Por este tipo de comportamientos, ha sido sancionado con dos faltas graves, que incluyen 60 días sin actos recreativos.