logo twMarcos H. De la Morena 

Era el reencuentro más esperado. Los dos máximos rivales de las pasadas primarias socialistas se volvían a ver las caras tras el triunfo de él y la derrota de ella. La expectación no podía ser más grande, tanto para los medios como para los votantes y afiliados del PSOE por toda España. Y sin embargo, la relación ha sido suave y sin confrontaciones.

Era el momento de los dos. Mientras que Díaz debía tratar de cerrar las heridas de la caída por el liderazgo federal reafirmando su poder en Andalucía, Sánchez tenía que parecer el líder que todos esperaban, magnánimo en la victoria alegrándose por el triunfo territorial de su antigua rival. «Susana, tienes todo mi apoyo; sumemos y seamos imparables», dejaba claro.

Pero, contrariamente a lo que pueda parecer, no se atisba rastro de militante ‘sanchista’ en las filas reconstituidas de la Ejecutiva de Susana. Deja consigo a sus más cercanos y renueva solamente los cargos necesarios con quien apoyó su candidatura a la secretaría general.

En cuanto a Pedro Sánchez, su discurso ha sido el que, irónicamente, Díaz llevó por bandera durante las primarias: Unión. El reelegido líder socialista ha centrado su discurso ante los andaluces en poner de acuerdo a todos sobre el modelo federal y territorial que debe llevar el PSOE.

«España es una nación de naciones, y el socialismo debe defender un federalismo que multiplique oportunidades», ha defendido Sánchez para tratar de explicar el nuevo planteamiento sobre el Estado Federal que se impuso en el pasado 39 Congreso. Además, ha hecho referencias claras a la situación catalana, llegando a aludir de forma directa a Rajoy: «la crisis territorial afecta a todos los catalanes por igual. Ignorando el problema de Cataluña, Rajoy ignora a todos los catalanes. España es una nación de igualdad para todos, vivan donde vivan».


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