“Emprendedor y transformador”. Así se define Pablo Caño, nuevo consejero delegado de El Economista. Sus anteriores pasos los dio en El Independiente y hace poco más de un mes aterrizó para resolver el mayor desafío: “encontrar un modelo de negocio asociado al cobro de contenido”. Caño trabajará mano a mano con Alfonso de Salas, presidente de Ecoprensa, hasta que se de un traspaso total de poderes, aún sin fechar.

Hacer rentable el periódico de papel se ha convertido en todo un reto para los medios escritos. La amenaza real de las tecnologías y nuevas plataformas de difusión han obligado a acelerar la innovación y plantear nuevas estrategias para seguir informando.

Spotify, Netflix, HBO etc han conseguido que el consumidor pague por el contenido. Y ese ha de ser el futuro del sector según Caño. ¿Cómo debe ser el periodismo del mañana?  “Mi visión del periodismo del futuro es de una factoría de generación de contenido que luego los puede personalizar para cada uno de los medios de distribución” asegura. Pero sin lugar a dudas, el futuro de la prensa es, a su juicio, el periodismo de investigación. “El que haga el trabajo sucio, el que busque información de primera mano, el que haga el periodismo de antes”. El pasado será el futuro en el mundo de los medios, según Pablo Caño.

Es necesario “reconsiderar la labor del periodista. No me valen los jóvenes que creen que van a poderse ganar la vida como periodista compitiendo con un youtuber o un instagramer”. El problema que existe en este sentido es que “se ha considerado periodista a cualquiera que escriba y eso no es así. Yo quiero los mejores autores por los que cualquiera esté dispuesto a pagar” asegura. Y esa será la apuesta de futuro de los medios, “los que creen el valor de la pluma detrás de los muros de pago. Mañana van a ser necesarios muchos periodistas y muy buenos. Periodistas que quieran tirarse al barro y vivir lo que era antiguamente la profesión”.

Ese es el futuro, conseguir un público que pague por el contenido que se oferta. Pero, ¿y el presente?. “El periodismo hoy es terrible y lo siento muchísimo por todos los jóvenes que han salido de las promociones de los últimos seis años. Se han encontrado una situación terrible”. Así define Pablo Caño, consejero delegado de El Economista, la situación del periodismo en España. ¿La culpa?. “De los medios que se han pensado que aumentar sustancialmente sus audiencias en internet iba a compensar los ingresos que tenían con audiencias mucho más pequeñas que tenían cuando estaban solo en papel y para ello pues han tenido que minimizar sus costes de estructura para generar contenido mucho más viral y marketiniano que el contenido de calidad”.

Pasado. Presente. Y futuro de los medios de comunicación. Un futuro que innegablemente pasa por una transformación aún sin conseguir. Por una conciencia social de lo necesario. Y por una apuesta clara por la información veraz.