logo twMarcos H. De la Morena 

El país vecino rechaza el radicalismo de Le Pen y apuesta por la candidatura centrista-liberal de Emmanuel Macron, quien será a partir de ahora el presidente más joven de la República francesa.

El populismo del Frente Nacional se ve así derrotado tras triunfar en una primera vuelta donde el miedo a un gobierno de ultraderecha pudiera ser real. La ola de descontento de esa vertiente, que se saldó en los últimos meses con el Brexit y la victoria de Trump se ha topado en Francia con el candidato de En Marche!, quien con su propuesta proeuropea y económicamente liberal ha logrado convencer al 65% de los votantes en esta segunda vuelta.

Aunque la línea ideológica de Macron tiende más hacia la derecha y hacia un modelo económico menos intervencionista, la mayoría de candidatos de izquierdas que fracasaron en la primera convocatoria, como el socialista Benoit Hamon, pidieron el voto para el. En el caso de Le Pen, no ha contado con más apoyo que el de su propio partido, del que decidió desvincularse la pasada semana para encontrar votantes fuera de su marco habitual.

Queda claro que la victoria del centrista es rotunda. Con su 65% frente al 35 de Le Pen, se convierte en el vencedor más rotundo desde Jacques Chirac en 2002, quien casualmente derrotó al padre de la actual candidata Marine Le Pen, Jean-Marie, con un 80% de los votos a favor.

El punto de duda a ambas candidaturas lo pone el número de abstenciones, que se sitúa en un altísimo 25%, nunca antes visto desde 1969. La elección entre la ultraderecha de Le Pen y el centro-derecha de Macron ha dividido a los votantes de izquierdas. Mientras que la candidata ultraderechista intentó ganarse a los obreros ofreciéndoles reformas laborales, Macron ha contado con el apoyo de los candidatos de centro-izquierda. El único que no se ha pronunciado y por tanto ha apoyado la abstención es Jean Luc Melenchon, el candidato de la izquierda radical.


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