logo twMarcos H. De la Morena 


Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid de 1996 a 2009, fue encontrado muerto esta mañana tras sufrir un disparo a quemarropa en el pecho. Las fuentes policiales y forenses apuntan por el momento a un presunto suicidio.

Blesa había sido condenado en febrero a seis años de prisión por el caso de las Tarjetas Black, al haber usado supuestamente fondos tanto públicos como privados propios de la Caja para sufragar sus lujos y los de sus consejeros. Prueba de ello era la suntuosa vida de quien fuera ‘el banquero del PP’: caviar de Beluga, vinos Vega Sicilia, suites en el Ritz, un Ferrari de 540 CV o vacaciones de caza en parajes exóticos.

“A nosotros nos hace un precio especial de 240.000 pesetas el kilo”, le llegó a comentar un directivo de Caja Madrid a Blesa durante el año 2002. Se trataba de un Beluga Royal 000, el más caro del mundo, que se vendía en la calle al triple de ese precio.

Para acompañar a un buen caviar, es necesario un buen vino. O eso pensaba el banquero, ya que llegó a gastar más de 10.000 euros en caldos Vega Sicilia o botellas de Champagne Louis Roederer Cristal para regar sus reuniones con los miembros del Consejo de Administración.

En cuanto a los alojamientos, Blesa tampoco era precisamente austero. Sus favoritos, al parecer, eran los hoteles de la cadena de máximo lujo Ritz, donde llegó a contratar estancias de una sola noche en South Beach por valor de 1.100 euros, o dilapidando más de 9.000 en un solo día en el Ritz de Madrid.

Tampoco le iba mal si hablamos de transporte, ya que su medio más habitual era un Ferrari 612 Scaglietti con todos los extras y 540 caballos de potencia. Sin embargo, a efectos de los documentos presentados por su secretaria, el superdeportivo parecía no valer tanto, ya que solo declararon por él 30.000 euros, con el claro objetivo de pagar solo el 4% en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (1.200 €).

Además, cuando al gestor más famoso de la banca española no le apetecía despertar a su ‘cavallino’, se decantaba por conducir un BMW Serie 7 (totalmente blindado), el cual fue financiado por la entidad, en lugar de por su bolsillo mientras corría el año 2009, en pleno ‘ojo del huracán’ de la crisis española. 510.000 euros de fondos internos se dilapidaron en este vehículo, del cual el propio Blesa solo acertó a declarar que “no era la cosa más cómoda del mundo”

No podemos tampoco cerrar este dossier sin hablar de su gusto más caro y exótico: la caza. Realizó diversos viajes a Sudáfrica donde consiguió abatir a un hipopótamo, a Rumanía donde se hizo con un oso blanco balcánico o incluso a parajes protegidos como Namibia. El coste de todos estos viajes es desconocido, aunque los pocos datos a los que ha tenido acceso este medio señalan que únicamente viaje y alojamiento ya rondaría los 10.000 euros, sin contar el montante de la partida de caza.

Es necesario señalar que algunos de estos ‘trofeos’ que Blesa adquirió por medio de su rifle (uno de los osos presidía su despacho de Caja Madrid), podrían haber sido efectuados en parajes ilícitos o haber puesto en peligro a especies protegidas. Están, por tanto, bajo sospecha. La tónica habitual en la que fue la vida del ‘banquero favorito de Aznar’.