“Dejo la presidencia del Frente nacional para situarme por encima de cuestiones partidistas”. Así ha anunciado Marine Le Pen su cese a la cabeza del partido que la ha llevado a ganar la primera vuelta de las elecciones francesas junto a Emmanuel Macron. Sin embargo, esta acción es puramente propagandística, ya que seguirá controlando todos los órganos de poder del grupo político.

Según ha afirmado, “Francia se encuentra en un momento decisivo”, para después matizar que su candidatura tiene un intenso perfil social, y que sus asesores consideran que es el paso correcto a seguir al tener ya asegurados los votos tradicionales. El ideario básico de Le Pen siempre ha sido acabar con la inmigración, cerrar las fronteras y endurecer las leyes contra el terrorismo y la delincuencia. Al parecer, el votante francés relaciona estas propuestas con el partido y no con la candidata, por lo que su equipo de campaña ve factible que tras el cese, puedan atraer votos incluso de la izquierda.

«Creo que es indispensable apartarme de la presidencia del FN. Esta noche, no soy la presidenta del FN, soy la candidata a las presidenciales”, ha comentado a la emisora de radio France 2. Tras esto, Le Pen reiteró su mensaje de unión de los franceses en torno a un «programa de esperanza, de bienestar y de seguridad» y justificó que tras esta decisión, su propuesta sería «más libre, sin estar bajo las consignas de partido».

Además, también aprovechó su intervención en la radio para mandar un ataque directo a su rival en la segunda vuelta: «Ni en el programa ni en la actitud del señor Macron se reconoce el más mínimo amor por Francia».

Parece clara la estrategia del equipo de Le Pen para ganar votantes, ya que de cara a la cita en las urnas del 8 de mayo, los sondeos sobre el voto “insumiso” (votantes que en la primera vuelta eligieron a otro candidato) muestran un 50% de apoyo a Macron, un 20% a Le Pen y un 30% de abstenciones.


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