El Ministerio fiscal asegura en su informe por la supuesta violación grupal de los Sanfermines que los hechos “se produjeron sin consentimiento y bajo violencia e intimidación”, y ha considerado que “las pruebas son absolutamente contundentes”. La fiscal Elena Sarasate, ha asegurado que los cinco acusados “actuaron de forma conjunta y organizada”, mientras esto sucedía, la chica “no sospechaba ni rematadamente lo que estaba pasando”. “Cuando los acusados terminaron y consiguieron lo que querían, la dejaron tirada y semidesnuda”, ha afirmado.

Además, la fiscal ha defendido que “la declaración de la víctima cumple todos los requisitos para darle absoluta y totalmente credibilidad y sin embargo la de los acusados tiene contradicciones, no pequeñas, sino determinantes”. “Ellos sí sabían a lo que iban y lo tenían claro”, tras la investigación “ha quedado perfectamente acreditado el delito de agresión sexual, el delito contra la intimidad y el del robo del móvil”, por lo que ha ratificado su petición de 22 años y diez meses de prisión para cada uno de los acusados.

 

La representante del Ministerio Público ha señalado que “sí hubo violencia, mínima pero la hubo, agarrándole para introducirla en el portal, tapándole la boca”. “En ningún momento hemos dicho que sea una violencia extrema, se utilizó la fuerza mínima necesaria”, ha expuesto, y ha relatado, además, que “la cogieron de forma sorpresiva, no sabía ni en sus peores pesadillas lo que iba a pasar”. “Hubo superioridad física de los acusados”, ha manifestado, para indicar que en aquel lugar, que ha calificado de “ratonera”, “no se le podía exigir a la víctima resistencia”.

 

“No hay ninguna duda de que no cabe posibilidad de resistencia de la víctima”, ha insistido, para añadir que ante “cinco varones con una joven en el sitio en el que estaban, ella no tenía otra posibilidad razonable que someterse”, ha reiterado la fiscal.

La fiscal ha mencionado las conversaciones en los audios de los vídeos que grabaron los procesados, en los que “se oyen dos tipos de conversaciones: las que se dirigen entre ellos, que son de colaboración, y las que se dirigen a la víctima, que son imperativas, sin ningún tipo de interactuación”. “Los vídeos corroboran la declaración de ella”, ha afirmado, para añadir que también lo hacen las declaraciones de los peritos forenses, quienes hablaron de la “absoluta pasividad” por parte de ella, lo que “no es una reacción extraña, sino una reacción propia de una persona en esa situación”.