logo twÁlex Martín

La Audiencia de Palma ha condenado a los seis hijos del empresario José María Ruiz Mateos a penas de prisión entre 5 años y 11 meses y 6 años y medio, por delitos de estafa y alzamiento de bienes en la compra de hoteles en las Islas Baleares y en las Islas Canarias, en la localidad de Maspalomas. A pesar de que se les ha absuelto del delito de falsedad documental, la condena total para los seis acusados roza los 40 años de cárcel, según reza la sentencia.

Además de las penas de cárcel, el juez también ha dictaminado que los hermanos Ruiz-Mateos Rivero tengan que pagar multas de entre 72.000 y 87.000 cada uno de los condenados. Esto hace que, en total, la multa sea de una cantidad cercana al medio millón de euros. A pesar de la sentencia dictaminada por la Audiencia de Palma, los Ruiz-Mateos aún pueden recurrirla en un tribunal de casación.

En esta operación se han visto afectadas 16 personas, a las que la familia Ruiz-Mateos tendrá que indemnizar, en concepto de responsabilidad civil por las empresas que forman el conglomerado de Nueva Rumasa. por una cantidad de 46,45 millones de euros. Los propietarios de los hoteles accedieron a la operación debido a las garantías y los avales que los hermanos Ruiz-Mateos ofrecían y «confiando en la tradición y solera empresarial» de Nueva Rumasa, cuya propietaria es la familia de los implicados.

La compra de dichos hoteles se llevó a cabo en 2008 y fue en 2010 cuando los acusados cumplieron con los pagos de los contratos dejando una deuda a los accionistas de 46,45 millones.

El tribunal que ha juzgado este caso ha considerado probado que se ofrecían garantías y avales «no solo para reforzar la convicción que tení­an los vendedores respecto a que con quien realmente estaban realizando la operación, era con la familia Ruiz-Mateos en bloque; sino también para ofrecer una imagen de aparente solvencia y éxito profesional y una alta capacidad económica, garantías que los vendedores dieron por buenas». Sin embargo esos avales resultaron ser «totalmente ineficaces e ilusiorios porque los acusados carecían de patrimonio a su nombre».