El Obispo de Astorga ha reconocido que el sacerdote Ramos Gordón abusó sexualmente de niños en el Juan XXIII de Puebla de Sanabria entre los años 1981 y 1984, por lo que se le privará de ejercer el sacerdocio durante 10 años. Esto implica un cambio de residencia, será en un monasterio fuera de la Diócesis de Astorga. Pasados los diez años de privación de sacerdocio, Ramos Gordón podría volver a residir en la Casa Sacerdotal de Astorga.

La violación a niños en Colegios por parte de los sacerdotes se castiga con la pena de privarles de ejercer el sacerdocio durante un determinado número de años ya que la justicia ordinaria aún no ha llegado a la casa de Dios. Es necesario que la Iglesia comience a depurar responsabilidades y colabore con la justicia para señalar culpables y desenmascarar a los cómplices. Es necesario que se establezca un método que impida la repetición de semejantes comportamientos además de endurecer la pena.

Es el Papa quien debe asumir esta responsabiliad de curar una de las mayores heridas que ha arrastrado la Iglesia en su última década. Las víctimas de abusos por parte de curas ascienden a miles repartidas por toda la geografía mundial. Es la hora de que la Iglesia haga justicia de forma pública.