El gobierno de Benjamin Netanyahu anunció ayer el inicio del proceso de construcción de 566 nuevas viviendas israelitas en la parte oriental de Jerusalén, anexionada a Israel tras la Guerra de los Seis Días, en 1967. Diversos problemas con los permisos de edificación y habitabilidad de la zona habían suspendido este proceso, gracias en gran parte a la oposición de la administración Obama.

“Hemos pasado por ocho años difíciles con Obama presionando para congelar la construcción. Esperamos que esto se haya terminado y podamos construir en Jerusalén para el bienestar de sus residentes”, aseguró tras el anuncio Nir Barkat, alcalde de Jerusalén. Más tarde, desde el propio gabinete del primer edil de la ciudad, se afirmó que están planteadas 11.000 viviendas más, que esperan poder comenzar a construir en los próximos tres años.

Al comenzar las construcciones, el gobierno israelí ha decidido desoír a la comunidad internacional, ya que la propia ONU calificó esta acción como una “flagrante violación al derecho internacional”.

La furia de Israel

Algunas semanas antes de que Barack Obama abandonara su puesto al frente de los Estados Unidos,  el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó una resolución para el cese inmediato y completo de la construcción de asentamientos judíos en territorios ocupados por Israel. El ya expresidente de los EEUU se abstuvo de vetar esta resolución, por lo que los gobernantes israelíes lo vieron como el principal enemigo a la hora de llevar a cabo las construcciones.

Tanto los medios de comunicación del país como su propio gobierno llegaron a asegurar que esa situación estaba orquestada por el propio Obama para dejar israelíes en la calle. Más tarde, fueron obligados a retractarse para evitar un conflicto con el gobierno estadounidense.

La ayuda de Trump

Meir Turgeman, vicealcalde de la ciudad, destacó ante los medios de comunicación que uno de los factores que les habían llevado a tomar la decisión fue el “tener por fin un mandatario pro Israel en la Casa Blanca”. El apoyo mediático de Trump a la comunidad israelí ha surtido el efecto esperado en los mandatarios de la ciudad. “Las reglas del juego han cambiado con la llegada de Donald Trump como presidente, ya no tenemos las manos atadas como en la época de Obama”, aseguró el Turgeman.

“No podemos seguir permitiendo que Israel sea tratado con ese total desdén y falta de respeto”, tuiteó el ahora presidente Trump durante el momento de mayor tensión entre los dos países el pasado año.

Ahora, con Obama retirado del poder y con Trump en el sillón del despacho oval, el conflicto parece haberse esfumado, e incluso Benjamin Netanyahu habría telefoneado ya varias veces al nuevo mandatario de los Estados Unidos de America.