El primer ministro iraquí, Haider al-Abadi ha asegurado que han logrado recuperar Mosul que hasta entonces estaba controlado por el Estado Islámico.  Esta batalla comenzó en octubre de 2016 y se ha ido endureciendo a medida que los iraquíes, con apoyo de Estados Unidos, se acercaban a la ciudad. No obstante la victoria no ha sido total ya que los yihadistas aún se mantienen en el distrito de Al Qaliyat .

Las fuerzas de seguridad iraquíes venían advirtiendo desde el sábado una “inminente” derrota de la parte del Estado Islámico que en 2014 proclamó su califato entre Siria e Irak. En las últimas horas las fuerzas de seguridad iraquíes habían arrinconado a las tropas del Estado Islámico cuyo terreno se había reducido a 250 metros. La televisión oficial iraquí ha anunciado este domingo que “las fuerzas del Servicio Especial Antiterrorista han izado la bandera nacional en la orilla del Tigris que flanquea la Ciudad Vieja de Mosul”, a pesar de que el Estado Islámico prometió “luchar hasta la muerte”. 

La batalla que había durado 265 días se había criminalizado por las bombas y trampas que ponía el Estado Islámico en las estructuras que ocuparon. Aún están atrapados entre  10.000 y 20.000 civiles, según la ONU, en el casco antiguo de Mosul pero cada día se liberan a cientos de ellos. Hasta entonces se habían utilizado como escudos e impedían avanzar a las ONG.

Mosul tiene una significativa importancia para el Estado Islámico. Varios subordinados del dirigente del IS, Al Bagdadi, se adentraron en la zona el 10 de junio de 2014 y mediante sobornos y presiones se hicieron con el control de la zona.

Las últimas horas de batalla han costado la vida a al menos 60 combatientes del Estado Islámico mientras intentaban escapar a través del río.  El departamento de Defensa ha solicitado una partida de 1.269 millones de dólares para seguir proporcionando apoyo a las fuerzas iraquíes durante 2018.