logo twMarcos H. De la Morena 

El cabecilla de la trama Púnica, Francisco Granados, ha abandonado durante este mediodía la prisión de Estremera, donde permanecía preso desde octubre de 2014 por fraude, malversación de caudales públicos y prevaricación, entre otros delitos.

El magistrado titular del Juzgado Central de Instrucción, Eloy Velasco, ha aceptado dos bienes inmuebles ofrecidos por la familia de Granados para cubrir la fianza que se le impuso el pasado mayo, la cual rondaba los 400.000 euros. Sin embargo, no todo son buenas noticias para el exconsejero de la Comunidad de Madrid. El juez le obliga a comparecer todos los días 1 y 15 de cada mes en las instalaciones penitenciarias, además de la prohibición total de abandonar España sin expresa autorización del propio magistrado.

Al parecer, habrían sido las viviendas de su madre y su cuñada las aportadas para saldar la fianza del político, que juntas superarían los 800.000 euros. Es la primera petición de Granados que el juez Velasco aprueba, después de haber denegado todas las peticiones de puesta en libertad que planteó su abogado meses atrás. El titular de la instrucción consideraba por entonces que existía riesgo de fuga y de destrucción de pruebas por parte de Granados.

El punto de inflexión se encuentra en el pasado 16 de mayo, después de que se realizaran registros en la empresa pública Arpegio, gran colaboradora de la Púnica. Tras encontrar las pruebas concluyentes, tanto Velasco como la Fiscalía Anticorrupción cedieron ante las peticiones de Granados para concederle la libertad bajo fianza, al considerar que la información que el ministerio público tiene en su poder ya es suficiente.


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