logo tw Álvaro Moreno

  • El país galo llora la pérdida de 130 personas que fueron asesinadas por el radicalismo islámico
  • El homenaje será desde el estadio donde empezó todo hasta la sala Bataclan

La noche del 13-N sin duda fue un antes y un después. El terrorismo islámico ya había golpeado occidente anteriormente pero nunca de esa forma. Los atentados anteriores siempre eran tristes pero rápidos, aquella sin embargo fue una noche lenta, parecía no acabar nunca.

39 personas que estaban en las terrazas de Paris murieron aquel día, 90 personas perdieron la vida en la sala Bataclan y por primera vez Europa se sintió vulnerable. Porque siempre habían sido pequeños atentados y porque nunca había estado tan claro que podría haber sido cualquiera el que pagase con su vida por una guerra que no era la suya. Hoy. Hollande y las autoridades galas han acudido a la sala donde se ha destapado una placa conmemorativa y ha podido dar su pésame a los familiares y personas cercanas de las víctimas.

Hoy ese trágico incidente cumple un año exactamente y en Francia han comenzado a rendir homenaje a las víctimas de aquella masacre. Por ello es un buen día para echar la vista atrás y ver que significó aquello.

En aquella sala, en Bataclan, no solo se cometieron actos inhumanos en nombre de un dios que predica la paz, sino que comenzó un miedo que fue en aumento con los otros atentados que se produjeron tras esto, como son Niza u Orlando. Algunos han usado este miedo para intentar resucitar discursos que se habían perdido en el pasado. Discursos de odio que por primera vez ha parecido que podían resurgir. Porque se intentó convertir a raíz de esto en asesinos a aquellos que huían de la guerra. Y sin embargo aunque ese miedo existe, el tiempo está poniendo las cosas en su sitio.

Un año después de la masacre el ISIS está en una posición más frágil que nunca. Sufriendo un asedio en Mosul y viendo como sus fuerzas van perdiendo. En occidente aquel miedo no nos ha enfrentado, como así querían, nos hemos mantenido unidos y firmes contra el terror.

Un año después se puede asegurar que somos más fuertes, que el DAESH vive en el epílogo de su existencia y que pese a que haya habido dudas, ahora, los que hace un año se fueron de forma injusta en París, pueden sonreír estén donde estén pensando que no dejamos que el miedo venza. Que el mundo se sobrepuso a la demagogia y al odio para, a través de la unidad, luchar por la paz y hacer así un mundo algo mejor.