logo twMarcos H. De la Morena 

Desde que se empezara a negociar en 2010, la entrega de armas de la banda terrorista ETA será en este abril efectiva y definitiva. Parece ser que la propia organización informará a la policía francesa (a través de intermediarios civiles) la localización de todos sus pisos francos, para que el Comité Internacional de Verificación pueda dar fe de su desarme total. Este comité fue constituido en 2011 tras su cese definitivo de la violencia y está dirigido por Ram Manikanningam y el Gobierno vasco.

La fecha clave es el 8 de abril, cuando realmente la banda hará pública la entrega de forma unilateral e internacional. «ETA nos ha dado la responsabilidad del desarme de su arsenal y, en la tarde del 8 de abril, estará totalmente desarmada», ha comunicado Etcheverry Txetx, activista de Bizi, a los medios franceses.

Esta decisión habría sido tomado por el circulo interno más íntimo de la organización, y parece ser que se han visto obligados a tomarla debido a la imposibilidad de llevar a cabo diversas operaciones, así como el constante acoso policial al que están sometidos tanto por la policía francesa como por la española.

En la actualidad, el arsenal de ETA se ha reducido relativamente desde hace unos años, y lleva sin uso desde hace alrededor de 5 años. Es decir, este desarme es algo simbólico. La última incautación de armamento de ETA realizada en diciembre del pasado año, se limitaba a 12 subfusiles, 9 fusiles, 25 armas cortas y dos granadas. Las informaciones oficiales recalcaron que se trataba de cerca del 20% de su armamento, lo que hace grafica la escasez del mismo.

En cuanto al panorama político, no ha sido el más propicio para que esta situación se diera antes. Después de que el gobierno socialista de Zapatero negociara el cese de la actividad delictiva de ETA entre 2010 y 2011, la entrada de Rajoy al Gobierno fue un cerrojo para el desarme. ETA intentó negociar el mismo con el ejecutivo el PP, a lo que se negaron en varias ocasiones. Es más, en febrero de 2013, debido a las presiones de los populares, la delegación de ETA que asistió a Noruega para tratar de llegar a un acuerdo fue expulsada.

A la banda le costó asumir la negativa del Gobierno español y cambió de táctica a finales del pasado año al implicar a intermediarios civiles en la operación con la supervisión garantizada del Comité Internacional de Verificación.


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