Abogado del Estado. Presidente de un banco más joven de la historia de España. Navidad de 1994: Encarcelado. 15 años de “político preso” por triunfar en sus días de gloria. Los juegos del poder y la ingrata política le llevaron a enfrentarse con un Goliat de ambición desmedida. Quienes formaron parte sabrán quienes son, también quienes conozcan la historia. Los que la vivieron guardarán en su conciencia cada movimiento. Dejar cadáveres por el camino es un común en los ascensos a las élites pero si vale cualquier precio y tienes conciencia, tu mayor virtud será tu peor enemigo y te convertirá en el siguiente.

El socialismo se convirtió en un órgano de presión que a toda costa quería quitarle su sitio en la historia. Con estratagemas entre el Banco de España, la prensa y la aristocracia, consiguieron el objetivo. Comenzó la caza de brujas. Comenzó cuando una operación con el banco más importante del mundo le perpetuaría en la cima. Pero antes mucho antes acarició el dinero, el poder, el éxito, la fama, algo parecido a la amistad con el dueño de Antibióticos hasta que la presión se hizo latente y creó una grieta que todavía late.

Es en esa en la que hubo espacio para el espionaje de estado. En la que todos los servicios de inteligencia se ponían a merced del poder para hacer este mayor. Blindados por sus puestos hacían y deshacían para seguir rigurosamente un esquema para ganar elecciones, presidir el banco y gobernar en las vidas de millones de personas aunque fuese a costa del engaño.

Ahora con todo pasado. Con la mochila de las rejas. Del poder. De la historia. Resulta que la historia no termina. Pero ya no abre portadas. Si la abrió la sospecha de que blanqueó dinero procedente del banco. No la ha abierto que la Fiscalía haya dicho que el dinero de Suiza no procedía de Banesto. Pero así funciona el poder. El que vio nacer y morir a Mario Conde.