logo twMarcos H. De la Morena 


Si hubiera una palabra que describiera al presidente del Gobierno, seria ‘superviviente’. Y es que el líder popular lleva más de 15 años haciendo gala en toda España de su capacidad para mantenerse en pie incluso con las condiciones más adversas.

En lo que Antena 3 llegó a llamar “talento artístico”, Rajoy consiguió sobrevivir a las derrotas electorales de 2004 y 2008, ha sobrevivido a interminables congresos nacionales de su partido, imponiéndose siempre a rivales de tal calibre como Esperanza Aguirre (que se hable de ‘pucherazos’ ya es otro tema), incluso ha llegado a sobrevivir a las presiones de Europa gracias al silencio, a la investidura fallida de Sánchez, al bloqueo de los presupuestos, y previsiblemente hoy también saldrá vivo de la moción de censura promovida en su contra por Podemos.

Esta puede ser su gran victoria. Y es que la mejor cualidad de Rajoy es la de convertir situaciones adversas en días de vino y rosas. Tal y como pintan los votos en el Congreso, Ciudadanos le apoyará, y PSOE mostrará una abstención a la que parece haberse aficionado en los últimos meses sin importar el partido, por lo que Podemos se queda solo contra la bancada popular. ¿Y que supone esto? La gran reivindicación del político gallego. Ni siquiera sus predecesores pudieron pensar en un mejor escenario para asentar las bases del gobierno que una moción de censura que, al contrario de lo que se pretende, ensalce a Rajoy a un podio legislativo que le permitirá mantener el Gobierno hasta 2020 gracias a su estrategia inmovilista.

Rajoy va a ganar esta moción, y su triunfo puede ser incluso más importante que el de las urnas, ya que le reafirmará definitivamente como ‘el líder definitivo’ del Partido Popular. Si todo le sale bien, igualará en legislaturas a Aznar, quien hasta ahora era el gran referente de la derecha española, y podría superar a Fraga como líder con más años al frente del partido.

Lo que quedará claro hoy en el Congreso de los Diputados es que Iglesias no puede plantar cara a la derecha por sí mismo, y que Mariano parece estar pegado a su sillón de diputado, en el que lleva tanto, y otro tanto que le queda. Se confirma, el ‘método Rajoy’ funciona: quedarse callado y hacerse el muerto.