• La resolución del parlamento ha dictaminado que la dirigente debía alejarse de su cargo por un “crimen de responsabilidad”
  • Muchas personas acusan a los que han tomado esta decisión de ser un “Golpe de estado”

Con 61 senadores votando a favor de la moción y 20 en contra, se acababa finalmente con la ya ex-presidenta de Brasil y este “impeachment” histórico se convertía en una realidad. Pero su cese no ha supuesto la inhabilitación para cargos políticos futuros ya que a pesar de que los los votos no llegaron a los dos tercios necesarios. 46 senadores han estado a favor de de la inhabilitación, 36 en contra y 3 se han abstenido. 

Esta moción de censura puede significar algo más que un cambio de líderes para el país más grande de Sudamérica, ya que supone romper con 12 años de política de izquierdas. Michel Temer dirigirá el gobierno interino hasta 2018 y este nuevo presidente no ha sido elegido democráticamente, sino que tiene a sus espaldas una trama de pagos ilegales.

Para mucha gente la destitución de Dilma Rousseff ha sido un acto de justicia por el que llevaban manifestándose tiempo, pero para mucha otra este impeachment representa un golpe de estado desde la cámara y un ataque para la democracia. La propia ex-presidenta ha dado alas a estas ideas alegando que: “He recibido un golpe de estado pero volveremos, seguiremos luchando”

El país que ha acogido los juegos lleva una de las etapas más convulsas políticamente hablando de su historia y parece que esa tensión no va a detenerse

¿Cuáles son los motivos para cesar a Dilma Rousseff?

El nombre de Rousseff está ligado al “caso Petrobras”. Esta es la mayor empresa de crudo de latinoamérica a través de la cual se desviaban comisiones de un 3% que se repartían entre varios cargos públicos. Esto es lo más relevante de las tramas de corrupción que rodearon la figura de la presidenta. Y es que la retirada de fondos hacia la petrolera que da nombre al caso de forma ilegal para desviar dinero público fue un gran escándalo.

Pero finalmente no fue nada de esto lo que terminó por hundir a Dilma Rousseff, fue la manipulación de unos presupuestos. Maquillando estos violó las normas fiscales y por tanto incurrió en un delito, “crimen de responsabilidad”. Por este delito fue juzgada y finalmente tras la votación podemos decir que le ha costado su cargo.

Podemos decir con seguridad que la situación en Brasil seguirá siendo caótica, con polémica y tensiones sobre si la decisión fue correcta y sobre la legitimidad del nuevo gobierno.