logo tw Álvaro Moreno

  • El candidato socialista ha reafirmado su liderazgo definitivamente tras ganar con un 61% las primarias más inciertas de la historia reciente del grupo
  • Con este movimiento, el dirigente deja atrás la “rebelión de los diputados” que casi consiguió culminar una moción de censura contra él

Jeremy Corbyn  ha pasado momento muy duros. El Brexit golpeó a los partidos británicos con la fuerza de un terremoto. El partido conservador vio como Cameron se marchaba y Theresa May tomaba el liderazgo, sin embargo la situación en el partido laborista fue mucho más crítica.

La división era absoluta, 172 de 230 diputados del partido votaron contra su líder, Corbyn, el cual tenía los días contados ante una moción de censura. Los políticos que lo rodeaban, oliendo la sangre, fueron dimitiendo uno a uno alejándose de su lado. Todos renunciaron a su cargo para oponerse a él y formar parte de un equipo alternativo cuando cayese. La sorpresa ha llegado meses después cuando Jeremy Corbyn ha resultado victorioso.

Las primarias dentro de la formación se convirtieron en la última bala de un hombre arrinconado. La sucesión en sus filas parecía un hecho, pero los militantes han concedido la victoria al dirigente socialista, con un 61% de votos favorables.

La derrota de los opositores a Corbyn ha sido definitiva, el liderazgo de este no solo ha quedado restaurado, sino que había desactivado con esto, una rebelión interna que lo estaba asfixiando. Muy pocas ha sido las veces que la situación de conflicto ha sido tan clara y sin embargo se ha resuelto de la última forma imaginable.

La cúpula reelegida inclinará el rumbo del partido más a la izquierda, para buscar una espacio en el que una mayor población se sienta identificada con las soluciones de Corbyn a los desafíos y de Gran Bretaña.

El problema del segundo partido de país es que parte desde una situación pésima. La valoración popular de su líder es nefasta, han sufrido un serio retroceso respecto al voto que han aprovechado los nacionalistas escoceses y el UKIP, agenciándose este último su voto anti-inmigración. Pero estos no son los únicos frentes abiertos que tiene el partido para luchar por llegar al gobierno. La división interna los ha herido brutalmente, lo que les ha quitado apoyo, pero lo más importante, es posible que toda esa gente que se opuso a Corbyn se escinda del partido y decida crear una nueva formación.

Todo indica que este supuesto “nuevo partido”, podría ser del “ala más a la derecha” del seno laborista, encontrado el voto socialista moderado, liberal y europeísta como principal sustento. La nueva formación podría suponer una sangría enorme para un partido que ahora mira a la izquierda.

La guerra dentro del Partido Laborista termina con la reelección del mismo líder, pero ahora empieza la lucha por resolver todos los problemas que la política británica post-brexit les plantea.