logo twDiana Fernández

Una bomba en el domicilio familiar fue el punto de inflexión en la vida de Marine Le Pen. En 1976  cinco kilos de dinamita estallaron la casa de Jean Marie Le Pen y entonces se mudaron a la mansión de un empresario francés, tal y como recoge en su autobiografía À contre flots. Fue en ese momento en el que la candidata ultraderechista decidió subirse al carro del Frente Nacional y hacer política.

Marine Le Pen siguió la senda de su padre, el filonazi Jean Marie Le Pen que utilizó el partido como campo de batalla familiar. A los 18 años se unió al partido para asesorar en los asuntos legales y dejó su trabajo de abogada. El padre de Le Pen mantenía el partido como voto de protesta pero no ansiaba la presidencia de la república francesa. Marine Le Pen le expulsó del partido después de varios enfrentamientos y este la desheredó en público. Jean Marie decidió arruinar la carrera política al verse excluido en su cargo de presidente de honor y durante una entrevista volvió a negar la implicación de Francia en el Holocausto. Desde ese día, Marine Le Pen, expulsó a su padre del partido y se rompieron los lazos.

La dirigente del Frente Nacional, se ha preocupado en estos seis años que lleva al frente del partido intentando lavar la imagen antisemita y de ultraderecha que ha acumulado el partido hasta el momento.

El programa de Marine Le Pen

La candidata del FN apuesta por el patriotismo absoluto dentro de Francia. La prioridad nacional, retórica del régimen de Vichy, será la vara de medir a la hora de gestionar ayudas públicas. Esto perjudicaría a los más de cuatro millones de extranjeros que viven en Francia ya que tal y como recoge en su programa, se aplicaría un impuesto a la contratación de extranjeros para evitar lo que consideran la competencia desleal.

Le Pen prometió un referéndum para preguntar al pueblo francés si se deben quedar o no en Europa. Ella lo etiquetó como Frexit. Esto incluye una moneda propia y por ende la salida del euro, moneda de la que reniega y culpa de la subida del paro y los precios. A pesar de ello, Le Pen no ha expuesto como se gestionaría la economía llegados a ese punto.

Le Pen quiere quitar el velo en todos los edificios públicos de Francia para aminorar así las influencias del Islam, lo que ella considera uno de los principales problemas, el fundamentalismo islámico. En esto se alinea con Trump al igual que en su discurso sobre los inmigrantes irregulares, ya que pretende expulsarlos del país tan pronto como sea posible.