En las próximas Navidades, Carmena acometerá uno de sus grandes proyectos: la semipeatonalización permanente de la Gran Vía , aprovechándose de que se van a reducir los carriles de seis a cuatro. El concejal de Urbanismo, José Manuel Calvo ha anunciado la medida y ha explicado las razones de porqué se llevarán a cabo en los últimos días del año. “No tendría mucho sentido abrir la Gran Vía al tráfico después de Navidad para empezar las obras un mes después.Creo que los madrileños van reaccionar positivamente a la medida. En este momento se está tramitando el proyecto de ampliación de aceras durante el periodo de Navidad. Nuestra idea es empezar las obras de remodelación justo después, y mantener el funcionamiento en base a esa ampliación”, ha afirmado el concejal en Onda Madrid esta mañana.

El Gobierno de Ahora Madrid va a invertir cinco millones de euros en la semipeatonalización permanente de una de las principales calles de Madrid , de los que los primeros 800.000 euros se invertirán ya a lo largo de este ejercicio.Tras la reforma, en el tramo entre la plaza de Cibeles y la de Callao la calzada pasará de seis a cuatro carriles, dos de cada sentido. Los laterales estarán reservados para los autobuses y los taxis, mientras que en los dos centrales las bicicletas convivirán con el resto de vehículos y la limitación de velocidad será de 30 km/h.

El objetivo, según Calvo, es que se reduzca el tránsito de vehículos, de modo, que de los 50.000 actuales se reduzcan hasta los 10.000. De esta forma, se pretende que sólo puedan circular los residentes en la zona y los servicios de emergencias, aparte de autobuses, taxis, bicicletas y vehículos no contaminantes.  Será una calle más verde y amable, con espacios para sentarse y donde se priorice a los peatones, que son los grandes olvidados. Serán ellos los protagonistas de Gran Vía”, ha afirmado el concejal de Urbanismo.

“Los conductores tendrán que buscar alternativas. En ninguna ciudad moderna los coches cruzan por el centro, es impensable que lo hagan en ciudades como Londres, Helsinki, Estocolomo… La modernidad va en esa linea y Madrid estaba muy atrasada”.