logo twMarcos H. De la Morena 

Para poder hacer efectiva la separación entre Reino Unido y la UE, el Gobierno inglés deberá hacer frente a los pagos que aún tiene pendientes con Bruselas. Según han hecho público desde el organismo internacional, no darán luz verde al proceso hasta que no se hayan abonado todas las deudas.

El pago, que crece exponencialmente a medida que avanzan los meses, se sitúa ya cerca de los 100.000 millones de euros, aunque no existen cifras oficiales exactas. En el momento de reclamarse el abono por parte de la UE, se trataba de un 40% menos que en la actualidad, ya que adeudaban una cantidad cercana a los 60.000 millones. Estas deudas corresponden al periodo 2014-2020, que es cuando se haría totalmente efectivo el Brexit, y se contabilizan, entre otras cosas, para abonar los prestamos ya concedidos a los diversos países europeos que lo han necesitado.

Debemos recordar que en caso de que un estado de la Unión necesitara un préstamo de la misma, este sería admitido a partir de pagos proporcionales por parte del resto de estados miembros, dependiendo de diversos factores como la renta per cápita y el PIB total de cada uno.

Michel Barnier, el jefe de negociaciones de la UE, ha querido enviar este mensaje a modo de advertencia con destino a Londres, probablemente en respuesta a las declaraciones del Gobierno anglosajón de que no abonarán ninguna cantidad. Sin embargo, Barnier ha querido limar asperezas en este sentido, afirmando que: “es solo saldar las cuentas, como se hace en toda separación, ni más ni menos. Hay que saldar las cuentas del pasado para poder ir hacia el futuro”.

Lo que ya ha pasado a conocerse dentro del círculo comunitario como “la factura del Brexit” parece haber crispado de forma sustancial a los altos cargos de May, principalmente a su ministro de Exteriores, Boris Johnson, quien afirmó el pasado martes que “los europeos van listos si esperan que Reino Unido asuma esa cuenta abusiva”.


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