logo twDiana Fernández

La muerte supone un punto más en el curso de cualquier humano. La muerte duele, también la ausencia, y que te arranquen ese trozo de ti que era la persona que se ha ido. Eso, por mucho que la fuerza impere, es un proceso natural que hay que vivir con más o menos actitud de pelea. Bimba Bosé, un ícono de lucha que se desnudó frente al mundo a pecho descubierto, y no pechos, porque el cáncer decidió que así sería, murió en batalla y lo que leo en las redes es un desalmado, vulgar y asqueroso personaje que pregunta a Miguel Bosé “¿Dónde tiraron la teta amputada de Bimba Bosé?. Quiero masturbarme en su cáncer”.

Bimba es. Fue ella misma quien en público mostró su enfermedad y que ha peleado contra viento y marea, para ganar a ese infierno y pozo de pérdidas que es el cáncer. Eso que arrasa y sin mirar quien se lo absorbe como si de un tsunami se tratara. Con planes incluidos. Pero ante un futuro que te amenaza con no estar en esa etapa que te corresponde porque las cláusulas del trato cambian de repente, Bimba decidió que quería estar. Y lo llevó a cabo. En junio de 2016 en un acto de dolorosa honestidad, hizo público que tenía metástasis en huesos, hígado y cerebro, un toro duro de pelea. Aceptar eso, además de mirarse al espejo y asumir que una cicatriz de varios puntos te cruza el pecho que no está y que un pañuelo será tu mejor aliado, son esas cosas a las que el cáncer te empuja a aceptar como elemento cotidiano.

El hospital Ramón y Cajal fue el que acogió a Bimba para ser ingresada desde Sotogrande, donde se había mudado para amenizar la fatiga de la enfermedad. La eterna musa de David Delfín, ha sido ejemplo de lucha para miles de mujeres que se han chocado de bruces con el cáncer. Y me pregunto cómo ese ser que ha publicado semejante atropelía ética, moral y en definitiva humana, ha considerado en algún remoto momento de su absurda existencia que poner tal cosa sería útil para algún fin. Pero de momento Twitter llega hasta donde no llega la ley, como los criminales que cometen algún novedoso delito que no contempla el Codigo Penal y no tiene respuesta. Aunque si algún político o medio hace algún comentario, chiste, o incluso algo que no haga la suficiente gracia para que ruede por la red como pasó con la web de ironía, El Mundo Today, la censura acecha, e incluso el banquillo. Pero la falta de jurisdicción en el asunto aún permite a estos seres cometer delitos y reírse de los muertos.

El entierro, que ha tenido lugar esta tarde, ha sido una ocasión solemne de reencuentro donde artistas nacionales e internacionales han acudido al tanatorio La Paz para despedirse de su amiga, compañera, conocida, madre o esposa que libró una ya terminada pelea soportando lo insoportable. Y esto se convierte en otra mota de polvo mutilada en ese negro historial que tiene el cáncer. Porque la lucha no siempre triunfa y a veces el acta de defunción te dice que has perdido la batalla. A ellas y a ahora ella, Bimba, les toca el turno de vivir al amparo del recuerdo pero siempre como heroínas. Como una loba

Diana Fernández