logo twMarcos H. De la Morena 

“Volem acollir!” (Queremos acoger). Una consigna para unir a toda la ciudad condal. 160.000 personas, según la Guardia Urbana, y 300.000 según los organizadores de la marcha, han llenado las calles de Barcelona manifestándose a favor de que se acojan refugiados en toda España, debido al inmovilismo político en este tema.

La plaza de Urquinaona, de donde partía la marcha, estaba llena dos horas antes incluso de empezar el recorrido. La ciudad se ha volcado con esta protesta, y se ha desarrollado sin ningún problema, bajo un ambiente que, aunque reivindicativo, también se ha mostrado festivo y jovial durante la mayor parte del tiempo. El lema, ‘Prou excuses, acollim ara’ (Basta de excusas, acojamos ahora), ha llegado incluso hasta el Palau de la Generalitat de Catalunya, donde el propio president Carles Puigdemont ha aceptado recibir a miembros de la organización, quienes han comentado que pedirán a Puigdemont un “pacto social” para la acogida en Cataluña-

Más de 70.000 personas se han adherido a la causa también por Internet, con la intención de mostrar su desacuerdo con el Gobierno central, quien de los 15.000 refugiados que debería haber acogido desde 2015 no llega a 1.000. La marcha ha seguido un recorrido significativo, ya que ha bajado por la Via Laietana, después ha continuado por la calle del Doctor Aiguader, para entrar en el parque de la Barceloneta y acabar en el Paseo marítimo, con el objetivo de finalizar toda la protesta frente al mar, para hacer simbólica su denuncia contra la muerte de los refugiados que tratan de cruzar el Mediterráneo para poder llegar a Europa.

Esta manifestación se ha constituido como el colofón de la campaña ‘Casa nostra, casa vostra’, y ha finalizado exigiendo que la Unión Europea «deje de gastar dinero en vallas» y los destine a la recepción de refugiados, y que «sancione a los estados que incumplan los compromisos» de acogida. «Reconocemos la unidad en la diversidad», se ha afirmado en los discursos proclamados durante la marcha, en los que han reclamado también para el Gobierno el mismo «pacto social» que se le pide a Puigdemont.


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