• El equipo colchonero, con goles de Godín, Gameiro y Carrasco, vuelven a la senda de la victoria en Liga
  • El Osasuna, con Caparrós al frente, se mostró incapaz de poder hacer daño a su rival

Un partido en el Sadar, en Pamplona, siempre es complicado debido a una gran variedad de factores que van mucho más allá de lo puramente futbolístico. Sin embargo, el Atlético de Madrid ha sabido mantener a raya esos factores externos y llevarse los tres puntos de vuelta a Madrid.

A pesar de que el inicio del conjunto rojiblanco no fue el mejor, en el que incluso se le pitó un penalti en contra, Jan Oblak, como siempre, ha sido el salvador de su equipo al detener el lanzamiento desde los 11 metros.

A partir de ese momento, el equipo dirigido por Diego Pablo Simeone reaccionó. A medida que avanzaban los minutos, el equipo colchonero iba ganando confianza, y se iba acercando cada vez más a la portería defendida por Nauzet, que tenía dificultades para detener los ataques del rival.

Sin embargo, no fue hasta pasada la media hora cuando el Atlético de Madrid rompió la imbatibilidad del guardameta. En el minuto 36, Diego Godín, cabeceando un corner, puso el primer gol en el electrónico del estadio y ponía fin a la sequía.

Apenas dos minutos después, Kevin Gameiro, tras un mano a mano con Nauzet, puso el segundo tanto del Atlético de Madrid en el encuentro y ponía tierra de por medio con un Osasuna que estaba muy tocado tras encajar los dos goles en tan poco tiempo.

Después del descanso, el dominio rojiblanco se acentuó, comandados por el portugués Tiago, quien se encuentra en un buen momento de forma en los últimos encuentros, después de recuperar la titularidad en el once de Simeone.

Así, ya cuando estaba acabando el encuentro, Carrasco, que volvía a salir desde el banquillo, evidenció su buena racha goleadora al rematar a Osasuna, cruzando el balón al portero y ganando a Unai García por velocidad, una de sus principales características.

Con esta victoria, el equipo rojiblanco recupera un poco el control que había perdido en los últimos encuentros, debido al mal juego y al cansancio acumulado por el enorme esfuerzo que realizaron al principio de la temporada.