VOX encontró su sitio. Ante los vaivenes del Partido Popular. Ante las promesas incumplidas. Ante la falta de actuación frente al desafío separatista. Ante la corrupción. Ante un lleno absoluto en el palacio de Vistalegre.

Santiago Abascal irrumpió al más puro estilo Donald Trump con mensajes bélicos y políticamente incorrectos para avisar al resto de partidos que ya no son “cuatro gatos” que ahora la amenaza es real. Y así es. La ultraderecha que acucia en Europa tiene voz en España. La base discursiva de VOX consiste en dar soluciones rápidas y severas a los problemas de migración, economía y convivencia social que rigen en España. La cuestión es si sería o no posible aplicar tales medidas dentro de la legalidad  y si contaría con el imprescindible apoyo del resto de partidos.

Endurecer el tono de Cataluña. Aligerar, gracias a Coque Maya, el rechazo a los homosexuales. El derecho a la vida, aunque en Europa sea legal el aborto en prácticamente todos los países.  Y decir que todos menos ellos son unos vendidos a merced del viento político que sople cada mañana. En eso se basó la ‘España viva’ de Abascal el pasado domingo.

Pablo Casado ha asegurado hoy que comparten muchas ideas con los asistentes al mitin de VOX en Vistalegre. Y tanto que las comparte. Todos los allí presentes son representantes de la crisis que los populares han vivido en los últimos tiempos. Los que piden respuestas.

La cuestión es como dar esas respuestas. Hacer campaña sin respaldo parlamentario propicia la simpleza del mensaje. Pero la necesidad del pacto, de ajustarse a la ley y a los presupuestos probablemente modelaría el discurso de VOX si quieren hacer política real. Actualmente el CIS les concede un 1,4% de margen electoral. Usarán de trampolín las europeas y ya se verá si la ola llega hasta las nacionales. Lo que si queda claro es que en Vistalegre, Santiago Abascal, Inauguró su reino.