El actor argentino Alberto Ammann ha protagonizado uno de los estrenos de la temporada, “La deuda”. Actores como Carlos Bardem o Sthepen Dorff le han acompañado en este nuevo thriller dirigido por el cineasta Barney Elliott. Ammann declara durante la entrevista  que en esta sociedad el valor central de todo es el dinero y que todos los actos son justificables para conseguirlo, además, declara que vivimos en un constante ataque de los gobiernos.

Si el dinero va a seguir siendo el valor central lo vamos a tener muy complicado

Pregunta: ¿Cómo fue la preparación de su personaje?

Respuesta: Mi personaje tenía que tener decisión y yo estaba arrastrando mi cuerpo, a esa altitud todo te cuesta. Me tocó rodar en Nueva York y tenía que dar un discurso en inglés y me imponía mucho. La preparación fue mucho con Barney. El personaje de Oliver está inspirado en un amigo suyo y básicamente hablar mucho con él y tratar ese proceso desde la ingenuidad de lo que es legal está bien, hasta que te das cuenta de que no todo lo legal es moral y hay que tomar una decisión en contra de eso.

“El gran reto social es empezar a mirar un poquito los problemas que tenemos”

P: Se puede decir que su personaje tiene límites que se niega a sobrepasar, ¿cómo ve eso en la vida real?

R: La ambición está fundada  en un modelo social que está bien visto y aprobado por unas grandes campañas de marketing. Hay que ser competitivo y luego eso tiene muchos subtextos. Para ascender puedes aplastarle la cabeza a tu compañero, da igual lo que hagas, tú tienes que conseguir esto. Consigue, logra, compite, esa es la mentalidad. El valor central de todo es el capital y para llegar al valor central todo es secundario, su naturaleza es secundaria y el ámbito que lo contiene es secundario y eso justifica cualquier tipo de maltrato en cualquier condición social. Es lo que estamos viendo hoy en día, porque en nombre del dinero vale cualquier cosa.

P: En la película se puede ver que los personajes gozan de una libertad “limitada” ¿Somos realmente libres?

R: Es un cambio muy paulatino en el que casi no te vas dando cuenta, no te enteras de que ha habido en el parlamento una votación de no se qué, solo ocurre. Y nadie se enteró. Al final de cuentas si lo planteamos es un problema de raíz de valores y de sistema, si el dinero va a seguir siendo el valor central lo vamos a tener muy complicado. El gran reto social es empezar a mirar un poquito los problemas que tenemos. No es una historia que pasa en Latinoamérica o en África creo que es un índice para pensar que esto ocurre aquí en casa. Todos estamos bajo la misma tela y que empecemos a mirar con esperanza en lo profundo de las personas es algo positivo.

P: El thriller muestra que al final todo tiene un precio y que siempre hay alguien dispuesto a pagarlo, ¿lo considera un ataque a la sociedad?

R: Es un ataque constante, las plazas públicas de los barrios en Argentina, hoy las plazas ya no tienen banco, son un pedazo de cemento. Si te pones a mirarlo desde el fondo  es separar a la gente, menos capacidad de organización. Nos hace falta un equilibrio entre la responsabilidad de mirarnos de frente y asumir las dificultades que tenemos y el ánimo de estar feliz, contento, divertirse y  crecer. La responsabilidad que tenemos casa no como individuo de la sociedad, mientras no la tengamos seguiremos siendo borregos llevados de la correa.